Buscando ayuda….

Algunos de los que conviven conmigo saben que mi ganas y mi fuerza están un poco por lo suelos.

Y en ese momento, cuando estás buscando ayuda y apoyo con gestos, silencios y malas caras, surge el gran bastión en el que me apoyo.  La persona que no sólo sufre por lo que algunos también le hacen, sino que le duele aún más lo que me hagan a mí. Esa persona que en silencio agunta más que ninguna, esa persona que caya y continua con buena cara, mi mujer.

Quizas haya más de una persona a las que tenga que pedirle disculpas por ser uno de los siete enanitos de Blancanieves, sí el gruñon. Pero sin duda, mi mujer está al principio de esa lista. Y es que como ella dice son esos pequeños detalles los que te recuerdan cada día que debes continuar peleando con la vida que nos ha tocado vivir, aunque alguno se empeñe en hacerla difícil.

Detalles como el de hoy, que sabiendo que tenía un día «complicado», mientras la nena y yo estabamos en la piscina se esforzaba y en el frio de la tarde noche me preparaba un ramo de rosas, una por cada uno de nosotros y me las dedicaba con el siguiente mensaje:

«La mejor decisión que he tomado fue elegirte como mi marido primero y como padre de mi niña después.

!Siempre! vamos a estar contigo y de tu lado.

Te quiero mucho»

Sin duda es ella la que merece un: «lo siento, gracias por tu ayuda y yo también te quiero y voy a estar contigo y de nuestro lado».

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